Motorwagen: Nacimiento del primer automóvil
 

El primer automóvil con motor patentado cambió el rumbo del mundo a fines del siglo XlX. Y fue el señor Kart Benz, quien empezó a escribir esta historia hace ya 120 años.

En 1186 Benz no sólo estaba dando vida a su primer vehículo, para iniciar los pasos de su exitosa marca sino que revolucionaba a la industria presentando al primer automóvil del mundo. Fue el 29 de enero de 1886 cuando el ingeniero alemán obtenía la patente para fabricar el primer automóvil de la historia, el cual fue presentado en noviembre de ese mismo año.

El Motorwagen patentado bajo la denominación 37.435 contaba con sólo tres ruedas y se impulsaba por medio de un pequeño, compacto y rápido motor siguiendo los métodos de ingeniería clásicos: motor de cuatro tiempos horizontal y un solo cilindro. Esta mecánica funcionaba a nafta y entre las novedades más importantes que la acompañaban se destacaban el nacimiento del encendido electrónico, el carburador y el radiador refrigerado por agua. Su motor ubicaba 954 centímetros cúbicos, producía 0,9 caballos a 400 revoluciones, tenía un diámetro por carrera de 91.4mm x 150mm, una cilindrada de 984 cm3, consumía 10 litros cada 100 kilómetros y alcanzaba los 16 kilómetros por hora. En cuanto a su especto exterior, la base de la rueda tenía: 1450mm, el largo del vehiculo era de 2700 mm, y de ancho 1400mm, poseía una altura total de 1450mm y pesaba 265 kg.

Una pequeña caldera de vapor instalada sobre el motor fue la solución adoptada por Benz respecto al problema del sobrecalentamiento del único cilindro – El efecto refrigerante de la evaporación prevenía dicho calentamiento.

La mezcla de hidrocarburos procedentes del refinado del petróleo usada como combustible (Lingroin) se podía comprar en las farmacias, pero el Motorwagen no llevaba un depósito para almacenarla. La capacidad del carburador era de 1.5 litros, y como carecía de sistema de alimentación, el hijo de Benz, Eugen, viajaba encima del mismo con un bidón de “Lingroin” con el que lo rellenaba cada 10 o 15 kilómetros. El volante-motor en el modelo original rotaba horizontalmente ya que Benz creía que un montaje vertical podría ser contraproducente para la maniobrabilidad del vehículo debido al efecto girostático.

El vehiculo creado por este ingeniero alemán era absolutamente original en la gran mayoría de sus aspectos y fue por ello que a partir de su irrupción todos los automóviles que se produjeron desde entonces estuvieron basados en los principios de Benz.


Tres vehículos fueron terminados antes de 1888. Uno de ellos fue secretamente tomado por Bertha Benz, esposa del inventor, que condujo 100 kilómetros desde Mannheim hasta Pforzheim (Alemania) junto a sus hijos. Este viaje le dio al vehículo muchísima publicidad, por lo que Karl Benz logró vender una gran cantidad de coches como consecuencia de esto. La travesura de Bertha se transformó en un negocio para su marido.


Los primeros espectadores que presenciaron el funcionamiento de este “artefacto” recibían un regalo; contemplar con claridad la tecnología que estaba en funcionamiento y que hacía posible el movimiento de este primer automóvil del mundo.

   
 
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